Para la mayoría de la población que consume cerveza, tal vez haya detalles que pasan desapercibidos, por lo cual pueden estar escuchando que la cerveza servida es de alta calidad cuando en realidad no lo es. A este tipo de consumidores se les puede llegar a engañar fácilmente. En tanto, los conocedores de cerveza son como los grandes jugadores: saben distinguir con facilidad cuándo se les intenta hacer trampa con la presentación de ofertas de sitios de apuesta fraudulentos y por otra parte disfrutan cuando un sitio como Gratorama  les brinda ofertas novedosas y atractivas. Los buenos bebedores de cerveza no se limitan a disfrutar de una buena cerveza, sino que conocen la diferencia entre una y otra, por lo que su cultura les impide ser víctima de cervezas de mala calidad.

La cerveza se puede clasificar de diferentes maneras, pero aquí explicaremos a groso modo las que se rigen en base al tipo de fermentación al que son sometidas durante su proceso de elaboración.

Cervezas de baja fermentación

En este grupo están las que se fermentan a temperaturas bajas; es decir, entre los 0 y 4 grados. Normalmente se les llama Lager y tienen un color oscuro (negro o ámbar), son espumosas, suaves y ligeras.

Hay diferentes tipos de Lager, según algunas características del resultado final. Las Pilsen (claras), Munich (oscuras y con sabor marcado de malta), Viena (roja y sabor dulce), entre otras.

Cervezas de alta fermentación

En este grupo están las que se fermentan a temperaturas altas, es decir, cerca de los 24 grados. Entre estas sobresalen las Ale, Porter y Stout que tienen sabor, aroma y cuerpo fuerte. En este grupo también se incluyen las cervezas amargas o no amargas dependiendo de la cantidad de lúpulo utilizado al momento de su elaboración.

También existen las cervezas de alta fermentación negras, que puedes ser secas y dulces .

Cervezas de fermentación espontánea

A este grupo pertenecen las llamadas Lambic, Faro y Gueuze y son las que logran la fermentación mediante cepas de levadura.